29 de marzo de 2009

7.32 la mano de la señora recorre una baranda

asfixiados, los álamos se contonean en la mañana de junio
-expectantes-

una patada envía la lata que pastaba en la acera hacia el fin de la calle;
de la señora aún se percibe un rastro de hastío y benevolencia.

1 comentario:

isabel dijo...

me ha llegado tan perfectamente que he estado ahí


mua!