4 de diciembre de 2007

Gran Vía tan vacía un martes
y nosotros sintiendo tan dentro el peso inexistente de la eternidad
años de aprendizaje que no sirven para nada
años de eternidad asimilada que no ayudan en absoluto
como hijos que viven solos en países extraños
y madres que dan leche negra en la madrugada.

Coches que pasan como fantasmas por la calle llena
camas que parecen vacías pero queman como violaciones absolutas
grandes decorados que van cayendo con las manos anuladas
y muchachas vestidas de seda con grandes pechos y corazones blancos.

Te quiero tanto,
te querría igual si el mundo estuviera invertido
y te querría igual a sabiendas de que nunca me jurarás amor eterno.
Simplemente te quiero tanto que las rodillas pesan como cargas de plomo
como balas de plomo que se me incrustan bajo la costilla derecha.

La vida no deja de ser una película barata
con sexo de segunda
asombros torpemente calculados a la primera
mujeres a dos bandas
y crujidos en la espalda en mañanas de amanecer postizo.

Te quiero tanto,
te querría igual aunque mi vida estuviera diseñada por un arquitecto frustrado
y todos los casquillos de la segunda guerra mundial se me cayeran del regazo
cada vez que te quitara la ropa.

Nuestra vida no es más que un proyecto anulado de mañanas de adolescencia
una visión constantemente cambiante de un atardecer perfecto
entre amasijos de intenciones poco acertadas
y certezas de media hora capaces de desarmar todos mis instintos terroristas.

2 comentarios:

Violeta dijo...

hola Silvia :)

Me ha gustado mucho, mucho ...

A ver si un día nos saludamos por el Buk.

Un besote!

Dani dijo...

Joder... te estás convirtiendo en una de mis favoritas.
Tienes una fuerza que se te nota conteniendo cuando no escribes. Creo que tu cara es continencia de imágenes. Verte escribir tiene que ser un espectáculo,
y encima el ritmo.