4 de abril de 2008

La muerte de un héroe es la página de necrológicas a las tres cincuenta un domingo de abril olor a coche desnudo y comida empaquetada para sobrevevir expediciones a lo profundo más allá de cualquier valla o alambrada.

Alguien cae agarrándose de paso al viento a la velocidad yendo tan rápido incluso consigue agarrarse al tiempo este de sol infinito calor infinito nocturno que corre a centímetros de la acera y sopla en la oreja una palabra otra palabra una palabra más.

A sólo dos invasiones de un micrófono ese alguien se está excitando mira arriba piensa en los ídolos bailando una mambioca con zapatitos de charol tan lindos como acentos tropicales ensartados en los pies que escapan de papilas gustativas importadas de París se acercan afán ligero y empiezan a lamer tímpanos