6 de mayo de 2007

El día de la madre

Ignacio Manzano volvió a Alcaudete después de haber pasado bastantes años trabajando en París.

Encontró el pueblo algo cambiado: un par de coches nuevos allí y unas tapias renovadas detrás de la plaza. Había algunas casas nuevas, todas de color amarillo crema. Se respiraba el silencio.

Paseando por las calles con aire de indiano triunfador y saludando a las señoras que cosían aburridas en las puertas, se dirigió al taller de su primo Enrique.

Era lo que hacía cada mañana desde que se había jubilado y había regresado al pueblo. A acabar tranquilo, quizás. Sin trenes, motos ni gritos.

- ¿Qué tal, primo? – preguntó Enrique al oírle entrar.

Enrique estaba afanado en un amasijo de carne que yacía sobre una mesa.

- Pues tirandillo, ya sabes. El reúma va mejor.

- Sí... empezamos a hacernos mayores.

La pierna metálica de Enrique repiqueteó en el suelo mientras se daba la vuelta.

- Ven, acércate, ya los tengo casi acabados.

Ignacio Manzano se acercó a la mesa de trabajo. Se detuvo unos segundos a contemplar la obra de su primo. Boquiabierto, exclamó:

- Enrique, ¡te has lucido! ¡Parecen gemelos! Hay qué joderse qué maña tienes en esas manazas. Marisa va a ser muy feliz el día de la madre.

- Sí... Ya sabes que lleva muchos años queriendo tener hijos. Es mi manera de “solventar” el problema.

- Ya... Es que manda cojones. La cosa esa de la explosión y todos castrados. O estériles. O como sea. En Francia era igual.

- A veces pienso que es triste que la humanidad acabe con una generación como la nuestra.

Silencio.

- No nos pongamos dramáticos, primo. Todavía queda gente. Y jóvenes, los de treinta y cinco. Anda, genio, explícame cómo has hecho para que parezcan bebés de verdad. Hacía muchísimos años que no veía ninguno. Desde Nando el hijo de Adela. Ese fue el último bebé que vi nacer.

- Tiene que ser frustrante para un ginecólogo, ¿no?

- Bueno, primo, ya sabes que no me fue mal. En París yo diría que la menopausia es una plaga... y esas también me dan de comer.

- Pues la verdad es que no fue muy difícil lo de los bebés. Sólo me hizo falta mucha paciencia, unos litros de esmalte y 50 kilos de carne de cerdo.

- Ah, pues te han quedado de órdago.

- Sí, estoy muy orgulloso. Tantos meses de trabajo han merecido la pena. Ya verás qué contenta Marisa mañana... El niño se va a llamar Pablo, como su abuelo. Y el nombre de la niña aún no lo he decidido.

- ¿Qué te parece Brigitte?

- Es bonito. Sería un buen nombre para mi hija. Brigitte Ramírez. Si hasta parece una artista, ¡coño! Una pena que no vaya a crecer nunca.

Los primos se miraron durante exactamente cuatro segundos y medio.

- Oye primo, ¿y crees que podrás fabricarme unos bebés para que se los pueda regalar a Carmen yo el año que viene?

- Descuida, que al año que viene tu Carmen se despierta el día de la madre con un par de críos a los pies de la cama.

- Muchas gracias, Enrique. No sabes el peso que me quitas de encima. Siempre quise ver parir a mi mujer; al menos me quedará el consuelo de verla al lado de una cuna.

- De nada.

Se quedaron mirando fijamente a la ventana. Con disimulo, Pablo pegó una leve patadita.

- Ignacio...

- ¿Sí?

- ¿Qué quieres que sean, niños o niñas?

23 de abril de 2007

Cristal de Bohemia

Bohemia es una región histórica de Centroeuropa que ocupa los tercios occidental y central de la República Checa. La industria principal de la región, en cuanto a la exportación de materiales es el cristal. Los artesanos llevan siglos trabajando este material para conseguir las piezas más finas y cuidadas.
Incluso en el siglo XXI, el secreto de la elaboración del cristal de los talleres más afamados sigue transmitiéndose de padres a hijos.
Otro motivo por el cual la región de Bohemia ha gozado de gran renombre a lo largo de la historia es el hecho de que ha sido cuna de afamados músicos y compositores: Bedrich Smetana, Antonín Dvořák... grandes genios de su época que han provisto al mundo con algunas de las obras más hermosas de la música.
De hecho, se puede establecer una conexión entre estos dos aspectos artísticos de la región de Bohemia por medio de las copas de cristal.
A todos nos resulta familiar la imagen de una cantante de ópera haciendo estallar en añicos una copa de cristal de Bohemia gracias a la potencia de su voz.
Otra imagen que probablemente acudirá a la retina de la mayoría es la de una serie de copas llenas de agua a distintos niveles que, al deslizar el dedo suavemente por el borde, resuenan con distintos timbres y tonalidades.
Estos dos hechos relativos a la región de Bohemia que, tal y como se puede deducir de la explicación previa, están profundamente relacionados, han permitido a Petja Mucha, natural de la región que nos ocupa y graduado por el conservatorio de Praga en 1985 en las especialidades de violín y solfeo, obtener unos ingresos extra nada despreciables (100 euros) mostrando cada fin de semana las cualidades de su región, combinadas, en la calle de la Sal.
Estos ingresos le permiten adquirir un bocadillo de calamares a última hora cada domingo y comprarse un par de prendas de ropa nuevas cada viernes por la tarde.
De vez en cuando, mientras recoge su improvisado escenario, piensa en uno de sus profesores del conservatorio, que siempre le recordaba su perfecta capacidad de ejecución mecánica en contraste con su galopante falta de talento.
Cada vez que le asalta este pensamiento sonríe con superioridad, acordándose de que su profesor del conservatorio recibe al final de cada mes un cheque en el que está escrita la triste cantidad de 8000 coronas (286€).
Y, además, la última vez que le vio, hace dos Navidades, seguía llevando el mismo abrigo soviético de coderas raídas que hacía veinte años.

15 de abril de 2007

Manuela era un travesti que vivía en la calle Santa Bárbara.
Una noche de verano su novio llegó puesto hasta las cejas y la mató de siete sartenazos.
Los periódicos no supieron si llamarlo "violencia de género" o "ajuste de cuentas", así que la noticia cayó en el olvido.

7 de abril de 2007

Mírala, двадцатидвухлетний y tan bella.
Una nube en pantalones.
Dudando a la puerta si va a ser lo suficientemente encantadora.
двадцатидвухлетний y tan despeinada.
Aplastándose el pelo,
utilizando un cristal como espejo.
Mírala, двадцатидвухлетний y corriendo
con un esguince en la lengua.
Espoleando al mundo, que por fin escucha.
двадцатидвухлетний,
Va pasando, triunfal.
Susurrando:
tirez la couverture à moi

¿Qué ha sido de nosotros, mon cher?
No creo que tengamos necesidad de meter a nadie más entre nuestras almohadas.
Durante toda la noche me contaste tus teorías de la vida para esto y para lo otro.
Al fin y al cabo estamos solos siempre.